
Gracias! Gracias!
La maldad es un don, escaso, esquivo. Y preciado. Pero pocos poseen esa falta de escrupulos necesaria para que la maldad, por mucho que me repita, sea absoluta.
Y esa carencia de principios, esa falta de escrupulos nace del odio. Y hasta ahora jamás habia odiado de esta manera. Y mira que lo agradezco porque como he comentado en anteriores publicaciones, ultimamente notaba esa falta de odio.
Pero aquí está, sonriendome desde el otro lado del ring dispuesto a todo. Preguntandome, ¿quieres jugar? Y sí, quiero.
En fin, y resumiendo. Esta vez tendré que llegar muy lejos, y superarme. Pero todo sea por no defraudar a aquellos que me consideran el primer mal conocido sobre la tierra.

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