
Sabes que hoy te odio porque un día te ame demasiado
Que te añoro, y a pesar de eso moriría antes que volver a dejar que entrases en mi vida.
Que nos pesa el orgullo y lo alzamos orgullosas
Y que ya no bebo vino porque no sabe como el que se derramaba por tus labios
Virgilio me mira de reojo, es hora de seguir mi camino
Y la loba, expectante, me regalará unas horas que no sabré aprovechar
Y al cerrar los ojos, tu mirada. Pero ya no me reconforta, ya no me pertenece.
Lo que viene a recordarme que el dolor, con los años, duele más.

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