
Un suspiro y un nombre...
Silencio.
Al menos ella me observa por el rabillo del ojo mientras finge que duerme. O duerme fingiendo que me mira, ¿quién sabe?
Lo cierto es que si no fuera por la tele, solo escucharia el ladrido lejano de un perro. Hasta los pájaros parecen haberse rendido a Morfeo.
Con preocupaciones, ojeras y mucho silencio. Alrededor naturaleza y confianza. Y el tiempo tampoco es que acompañe. A ratos llueve, a ratos lloro.
Silencio.
Y tú que no estás para verme. Y yo que no estoy para nadie.

No hay comentarios:
Publicar un comentario